
Ni Dios, ni el Demonio, ni la Naturaleza, ni el Sistema, ni nada.
Sin más excusas asumamos que todos y cada uno de nosotros somos responsables de la realidad que está sucediendo ahora. Sea donde sea que estemos, en la situación en que nos encontremos, por acción u omisión, somos responsables de lo que estamos viviendo.
El gran problema es que hemos aprendido a no hacernos cargo, a asumir que “otros” son los responsables, por ello quienes juegan a la política se corrompen a costa de sus pasivos gobernados, los negociantes se enriquecen gracias a sus clientes, a sus empleados y al medioambiente y este último se degrada aceleradamente. Y casi nadie se levanta a decir lo obvio, cada uno de nosotros le echa la culpa a “los otros” y así nadie se ve como protagonista de lo que está pasando y entonces, como es lógico, las cosas siguen empeorando.
Vivir en un mundo comunicado, significa comprender en primera instancia, que todos y cada uno de nosotros somos responsables de lo que está pasando, algunos porque activamente abusan, otros porque pasivamente se dejan abusar. Seamos parte de la solución y no del problema, en nuestras casas, en nuestros trabajos, en el mundo público, informémonos, participemos y cambiemos aquello que está funcionando mal, sin culpar a los demás, nosotros mismos somos el cambio.

No hay comentarios:
Publicar un comentario