Primero fue un soplo, un susurro, una historia de a oídas, pero ya es difícil sujetar el espiral de la conciencia.
Estamos instalados en la realidad misma, siempre lo hemos estado, el presente imperecedero en el que cada uno está ahora. Un ahora unánime y voluntario.
Balancéandonos en el filo del caos, trapecistas oscilando entre el pasado de posibilidades ya realizadas y un futuro emergente de oportunidades posibles.
Nosotros somos el ojo mismo del huracán, cultivando en cada giro su sentido y su conocimiento.
viernes, 27 de marzo de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario