
"Por eso ser sincero es ser potente,
de desnuda que está brilla la estrella"
Rubén Darío
En Santiago de Chile, donde vivimos, existe un parque muy hermoso, lleno de árboles añosos, juegos infantiles, museos. Los domingo siempre está lleno de gente, de amantes, de niños mezclados con las palomas... es gratis estar ahí y por eso todos lo habitan, de todas las particulares maneras en que se puede habitar.
Cuando nos conocimos, hace ya doce años, lo hicimos muy cerca de ese parque y por lo tanto se nos transformó en un lugar habitual, un espacio donde comenzamos a construirnos como pareja, pero sobre todo, donde nos reconocimos como compañeros de un viaje existencial que siempre habíamos querido iniciar, pero para el que nos faltaba justamente "el otro".
El Parque Forestal es como una verde y multifacética columna vertebral en este Santiago cada día más congestionado y ruidoso y en medio de él, una fuente no muy llamativa conmemora al poeta nicaragüense Rubén Darío, ahí sentados, en marzo de 1995, nos dimos nuestro primer beso, tomando como promesa las palabras del poeta.
Este es ahora nuestro cuarto recuerdo para el futuro: la verdad.
Decir la verdad, ser honestos, sinceros en nuestros actos, nuestros pensamientos, nuestros sentimientos y sobre todo, aprender a decir esa verdad de manera que sea, en el caso de que así sea, lo menos dolorosa para el otro, que soy, al fin y al cabo, yo mismo.

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